Es un artista conceptual. Su estilo es austero pero muy lírico. El poeta utiliza una retórica depurada que plasma en soportes rígidos como paredes o muros. Podríamos enmarcar al autor en el realismo sucio. Su obra, además, es muy prolífica. A estas horas es probable que otro portal de Zaragoza esté siendo convertido en un poemario y el nombre de una nueva musa aparezca entre los timbres como una divina revelación. Pero el impacto será breve porque el Pedro de la portería -el nuestro ya ha vuelto del Himalaya- se encargará de acabar sin piedad con la obra de arte.


Gloriosa entrada.